Alquiler de casas

¿Sabes qué es un alquiler de casas?

Un negocio de alquileres es relativamente fácil de operar; tu propiedad, en este caso tu casa, trabaja para ti por el tiempo que desees mantenerla en alquiler. Realizas una inversión inicial para adquirirla y luego solo necesitas una inversión mínima para el mantenimiento del bien o del inmueble que otra persona está rentando. 

Para realizar un negocio seguro, es indispensable ponerse en contacto con una inmobiliaria, la cual, te permitirá hacer negocios con personas que previamente la empresa conoce. Las inmobiliarias se dedican a la compra, venta y alquiler de propiedades; puede tratarse de cualquier tipo de inmueble, tales como casas, departamentos, oficinas, locales, entre otros. 

Normalmente, un comprador y un vendedor o un arrendador y un futuro inquilino se ponen en contacto con ellos para entrar en las negociaciones correspondientes. La compañía, en ese sentido, actúa de mediador entre ambos. Si la venta o el alquiler se concreta, la inmobiliaria recibe una comisión. Esto permite garantizar seguridad en el momento de necesitar un inmueble, bien sea para alquiler o para venta.

Las compañías inmobiliarias se dedican a desarrollar proyectos determinados según el espacio geográfico, demográfico y las facilidades de crecimiento de la locación. Son los encargados del concepto y la venta o alquiler de cada una de estas propiedades. 

¿Sabías que existen diversos tipos de alquiler?

Cuando desees arrendar algún inmueble, bien sea una casa, departamento, o el bien que necesites. Es importante que tomes en cuenta que existen varios tipos de alquiler, de modo que en su momento, ajustes a tus necesidades el que más se adecúe a lo que buscas y a tus posibilidades.

  • Alquiler social:

    es una opción muy demandada cuyo objetivo es que los jóvenes o las personas de cualquier edad, puedan optar a una casa de alquiler a un precio que se ajuste a sus posibilidades económicas. Se trata de un alquiler subvencionado, el cual, es ofrecido por organismos públicos y empresas privadas que se dirige a personas y familias en riesgo de exclusión.

Para poder acceder a las viviendas de alquiler social es necesario cumplir una serie de requisitos, y muchas veces el acceso no es fácil ya que hay mucha gente que lo solicita. Los organismos públicos se encargan de gestionar una mediación de ambas partes, tanto del inquilino como del arrendador.

  • Alquiler de vivienda habitual:

    Este tipo de alquileres es el más habitual y el que más busca la gente. Se trata de alquilar una casa, ya sea para una sola persona, en pareja o con amigos. En el momento en que la inmobiliaria realice el contrato de alquiler, tendrá diferentes maneras para redactarlo. Si es una única persona la que vivirá en el inmueble, será la única que aparezca en el contrato, si esa persona convive con otras, puede aparecer ella sola o también pueden incluir a todos los convivientes. Si se elige esta última opción, se pueden dar dos tipos de contrato, el contrato solidario o el contrato mancomunado. 

En el contrato solidario, cuando una persona desee mudarse de la casa o departamento, el resto de inquilinos tiene que pagar la parte de dinero que le corresponde a quien se va. Es un contrato más seguro para el arrendador, pero no tanto para los habitantes, ya que si son 3 personas las que se van en el mismo momento, el cuarto inquilino debe pagar el total del alquiler.

Por el contrario, el contrato mancomunado especifica que cada inquilino se hace cargo de su parte y si alguno se va, no tiene por qué pagar el dinero de su parte. Esta fórmula es mejor para los habitantes de la casa.

  • Alquiler de habitaciones:

    Es un tipo de alquiler muy demandado en la actualidad, sobre todo en el ámbito de los estudiantes, pero cada vez son más las personas que optan por él. Es una manera de compartir casa con amigos, o también con desconocidos, conseguir una independencia y compartir los gastos con más gente, lo que permitirá también un ahorro a futuro. 

Para realizar un contrato de alquiler de una habitación, la inmobiliaria debe incluir en el mismo, una serie de puntos que son fundamentales. Por un lado, la habitación que va a ocupar el inquilino e incluso se puede añadir el inventario de los muebles que hay en esta. Otro punto es el precio, variable por cada habitación y qué ofrece cada una, y la forma de pago, así como la duración del contrato. También se pueden añadir los servicios que vienen incluidos en el precio como internet, gas o derecho a la cocina.

  • Alquiler con opción a compra:

    Este tipo de alquiler, ha ganado fuerza con el paso del tiempo, pues cada vez son más las personas que lo emplean. El alquiler-venta consiste en un contrato arrendatario con opción a compra, por lo que se deduce que las partes interesadas, es decir, los inquilinos de la propiedad, sostendrán la posibilidad de efectuar (posterior al plazo de arriendo) un contrato de compra venta a partir de lo convenido cuando ambas partes llegaron a los acuerdos; es importante destacar, que si el contrato contempló un periodo de arriendo de uno a dos años el arrendatario deberá confirmar su deseo de adquirir la vivienda o rectificarse del mismo, de modo que el dueño de la propiedad pueda tomar una decisión en base a esto. 

Quiere decir que si después del tiempo cumplido, no se llega a la compra del bien, el arrendador puede decidir no alquilar más a estos inquilinos. En otro sentido, si el arrendatario decidiese ejecutar su derecho a compra, los pagos efectuados por concepto de alquiler no serán contados como parte de la cuota inicial.

  • Alquiler vacacional:

    Se trata de un tipo de alquiler que ha ido ganando muchos cambios y se ha ido haciendo más conocido y utilizado con el paso de los años. Se lleva a cabo cuando el dueño quiere alquilar su vivienda, durante una temporada, normalmente en el periodo vacacional.

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